El colectivo artístico El Cuerpo Habla es el encargado de la nueva activación para Vitrinas Cundinamarca, esta vez con Pan de oro, propuesta en la que desnudan el cuerpo para evidenciar “ese ‘trozo de carne’ que ha marcado las derivas de la sociedad, que puso todo el valor y la división hombre/mujer exclusivamente en lo físico, dejando de lado todas las dimensiones de lo humano: la capacidad de devenir multiplicidad y construir más allá de una identidad obligada, una singularidad en la que residen diversas sensaciones, deseos, reflexiones y acciones éticas, políticas y estéticas”, presenta el colectivo.

Con esta activación, El Cuerpo Habla buscará crear una paradoja entre lo que sucede en las vitrinas comerciales de la ciudad y este espacio.

“Al exponer los cuerpos se pretende interpelar a los transeúntes, no es exhibir para exaltar lo que la vitrina contiene, sino para captar la atención de quien camina y buscar trascender el vidrio, proponiendo una mirada del espectador sobre sí mismo y su cuerpo”, termina de exponer el colectivo.

El Cuerpo Habla, seleccionado por medio de una convocatoria pública para activar este espacio, regresa al Museo después de su presentación de Cargamontón, que hizo parte de La esquina de la plataforma pedagógica Movimientos de la imagen II.

 

Este evento contó con el patrocinio de la Fundación Argos.
 

 

Texto tomado de las redes sociales del Museo de Antioquia.

Fotografías cortesía Museo de Antioquia 2018

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¿Cómo ocurre el tiempo en la conciencia de un ser humano cuando esa conciencia es, además, el resultado de una cultura: una cultura que mercantiliza el tiempo?

Acaso es el tiempo una acumulación de recuerdos que flotan y se apilan y se distorsionan, crean y se borran, dentro de nuestra cabeza, mezclado con una forma de la imaginación y la razón que trabajan en conjunto para atender el instinto básico de sobrevivir en el futuro, que imaginamos obediente al orden que le damos. ¿Qué es el tiempo en la conciencia de un ser humano sentado en el escritorio de una oficina, parado cada día en la estación de un bus que no llega, mientras es consciente que su propia existencia se agota pero, aún así, decide ignorar esa idea y remplazarla por otras más prácticas a corto plazo?

Es el tiempo un billete, algo que se paga, algo que se vende, algo que vale y en cuyo intercambio estamos aplastados, paralizados, mientras todo alrededor ocurre. Y lo que recibimos a cambio de él nunca será tan valioso como él mismo. ¿Qué es el tiempo para una especie que vive menos de un siglo en un mundo de 4.500 millones de años?

El colectivo artístico El Cuerpo Habla indagó sobre las formas del tiempo en el centro de Medellín: sobre los ritmos en las vidas de personas que transitan y habitan este lugar, y así creó Prisa, el performance que presentó el pasado viernes en nuestras Vitrinas Cundinamarca, en el que se detuvieron en un tiempo simbolizado por arena para crear una poética y potente imagen de nuestra relación con él y, a la vez, con nuestra cultura.

Con acciones como esta queremos generar impacto sobre nuestro entorno, y establecer un diálogo entre el interior y el exterior del Museo, para llegar a todo tipo de públicos, especialmente aquellos que han sido históricamente excluidos de derechos culturales.

Agrademos a la Fundación Argos hacer posible esto.

 

Texto tomado de las redes sociales del Museo de Antioquia.

Fotografías cortesía Museo de Antioquia 2018

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Calle 67 #53-108, Bloque 24, Oficina 221

Medellín, Colombia.

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